
No por ser magna, Prusia es inmune, pues hasta el más refinado oro puede perder su brillo cuando un sucio chimpancé lo introduce en su ojete. Así, al igual que el ano de ese mono, el antisemitismo nazi es el más oscuro agujero de la historia prusiana. Pero, ¿Cómo consiguió Hitler hacer crecer un odio tan exacerbado en los corazones prusianos siendo, como son éstos, tan puros y virtuosos? No vamos a hablar aquí de los manidos motivos que siempren utilizan los historiadores, sino de uno que, no por menos conocido, resultó ser menos determinante.
Ocurrió que en el año 1875, Jesucristo, en su tercer advenimiento vino a parar con su fiel discipulo, el ingles Lord Peter (pronunciesé Pita) a tierras prusianas para divulgar la palabra de su Padre. Como todavía no había alcanzado la treintena, fecha para la que preveía que tenía que volver a ser crucificado, era todopoderoso y además, gracias a las virtudes de la ya inventada imprenta y a la experiencia que daban dos advenimientos previos, la labor evangelizadora iba sobre ruedas, decidió probar suerte como monarca prusiano.
Durante su corto reinado, tan solo duro ocho meses, Prusia alcanzo cotas de desarrollo y caliche nunca vistos en su historia, convirtiendose en el más importante y moderno de los estados europeos. Así, Lord Piter como primer ministro, llevo a cabo importantes reformas en todos los ambito sociales y firmó un importante convenio con el Duque del Milanesado, Giussepe La Verga, por el cual Milán se comprometía a compatibilizar la avanzada tecnología de sus gomas nata con las minas de los lapices Staedler. Por su parte, Jesucristo, consiguió disparar en todo Europa las ventas de Ron Velero y pretzels , los más elementales alimentos prusianos, gracias a la firme promesa de que serían estos los alimentos que consumiría en su última cena.
La pronta abdicación de Jesucristo vino motivada por la actitud de la banca prusiana, de la que nunca pudo obtener la financiación que necesitaba, bloqueandose de este modo todo su programa de reformas (incluyendo un proyecto, Operación San Pedro, en el que el ganador obtendría el honor de convertirse en su discipulo). La banca, dominada por las familas prusianas judias, demostrando una impecable coherencia, nunca se reunió con el nuevo monarca, alegando que les era imposible entablar una cita con alguien del que tenían la certeza absoluta de que no existía.
Tras varios intentos fallidos de Jesucristo por acercar las posturas y dos muertes con sus respectivas resurreciones de Lord Piter (se dio con la cabeza en la bañera y recibió una colleja de Jesús); la dupla sagrada abandonó nuestra tierra y encamino sus pasos hacia España, donde vivieron eróticas y emocionantes aventuras, pero eso ya es otra historia.
3 comentarios:
Los tiempos exquisitos en los que cristo trapicheaba en prusia.
Gran Chaco!
Dejen de ridulizar a Cristo, que el esta por encima de todos. No se dan cuenta que somos meros mortales, que una simple gripe nos tira a la cama o en un descuido perdemos la vida en un accidente. La verdad que nos trajo Cristo es la mayor enseñanza. Lo demás es pura paja y basura.mimajae
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