jueves, 22 de noviembre de 2007

Cartas a un joven prusiano: Noviembre

Estimado Lothar:

Noviembre acerca a tu casa la lluvia que sólo se ve en las películas, tan de repente que no recuerdas si había que pagar por ella.
Conocido es que dicho fenómeno, el de la lluvia, expulsa al hombre del primer lugar en el podio de las especies y lo relega a simple mapache envuelto en plásticos impermeables... por no hablar del bastón cazavientos, conocido como paraguas. Eso claro, para el humano que disponga de singulares artefactos.
Pero la lluvia es algo serio Lothar, ya que para la persona que todavía andaba buscando veranos en octubre, verse cubierto así de pronto por agua de dudosa procedencia (p.e.: la fosa séptica de un asilo) y encontrándose más cercano a la filosofía de las chanclas que a la del chubasquero, esto le parece una auténtica mojona.
No te confundas jovenzuelo, la lluvia es un milagro y una suerte, pero... ¿no sería mejor que lloviese solamente los domingos por la noche?

1 comentario:

Un tio cabal dijo...

Profundo y emotivo; como una felación con lagrimas en los ojos.