Lapitta y Pantanni sentados en un sofá. La noche ha sido propicia, el humo inunda el recinto como agua en el titanic y poco mas puede (o debe) decirse sobre esto. El sol de andalucía sigue cegándosle.
Pantanni: Menuda gilipollez hemos comentado antes.
Lapitta: A veces pienso que nuestro caliche es inversamente propocional al velero que bebermos, es decir caliche cero.
Pantanni: Bueno Lapitta, hablemos de el foso de los defectuosos. Aquel lugar en el que la sociedad que crea a sus indivudos geneticamente prefabricados, abandona a aquellos que salen mal, con malformaciones físicas e inútiles para el desarrollo de un mundo de gente guapa y bien formada tecnicamente.
Lapitta quedó pensativo, sabía muy bien lo que suponía caer en el foso, pero su orgullo le impedía quedar por debajo de Pantanni, un hombre creado de forma perfecta.
Lapitta: ¿te he confesado alguna vez que me engendraron por el metodo ancestral? Es una putada, me salve de ese foso porque le ofrecí al carcelero un paquete de Wiston a cambio de mi libertad. Eres un cafre.
Pantanni: (sorprendido) ¡El poder que puede llegar a tener el tabaco! En fin, pero ahora estás aquí, en este mundo de gente blanca y perfecta. Pero ... ¿Como es el foso desde dentro?
En ese momento cinco guardias de la república perfecta hicieron aparición en la sala, los mecanismos de espionaje del sistema aún funcionaban en el nuevo siglo.
Lapitta: con este revolver daré muerte a los enemigos de la libertad.
Guardias de la Republica: ¡¡¡Atrapad a ese hombre!!! ¡¡Es imperfecto, puede sublevarse!!!
De repente aparece Great Khalí Fin del segundo acto.
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