lunes, 24 de diciembre de 2007

La historia de cómo Prusia rechazó competir en la carrera espacial


La NASA se hacía poco a poco con el dominio espacial, sueño del hombre, talón de aquiles de todo gobierno que desease alcanzar el siglo XXI con dignidad.
Los Rusos se dieron cuenta y en plena guerra fría enviaron a la simpática perrita Laika para que falleciera en el espacio, ¡Un gran lugar para morir!.
Prusia, y sobre todo el lord Canciller, miraban con absoluto asombro las noticias que llegaban desde ambos bloques. "No nos alinearemos, no nos alienaremos, Prusia no tiene dueño", eso decían en las calles las muchedumbres que, hartas de pagar tributo a Moscú (*ver Fundación), decidieron emprender su particular carrera espacial, pero al puro estilo betis (*ver Paco Chaparro: Resistiré).
Para ello se creó la BRASA (cuyas siglas no tuvieron nunca significado), y un comité de sabios, formado por supuesto de Rabinos y Teologos (la gente más sabia de Prusia), decidieron mandar un Simio al espacio, llegaba la época dorada de los monos espaciales.
Se consultó a la flor y la nata de la sociedad: Herr Leather, varios Condes, el obispo de Canterbury, al portavoz de los galeses de la colonia de Chubut y por supuesto al señor Massacotte (en la cárcel por matar a su mujer). Se llegaron a estas conclusiones:
  • Enviar un mono al espacio es una tontería, y resulta más útil en el circo o divirtiendonos;
  • Los galeses consideran una afrenta que se les consulte;
  • Herr Leather no sabe/no contesta;
  • Los fondos gastados en la BRASA bien se pueden invertir en la popular caza del gamo;
Era evidente que Prusia carecía de espíritu emprededor, las muestras recogidas en cada uno de los segmentos de la sociedad fueron muy negativas para la BRASA. Algunos historiadores "aprovechados", dijeron que "la sociedad prusiana es emientemente inteligente, si lo pueden hacer los rusos o los americanos, que se gasten ellos el dinero, ya que el beneficio de la exploración espacial repercutirá de igual modo a toda la humanidad". Pero nadie se acordó del pobre simio, aunque si de la BRASA, y desde entonces ese acrónimo, cuyas letras fueron escogidas aleatoreamente, significa en Prusia algo parecido a lo que antes entendíamos por Murga.

Para ahondar más en el tema se recomienda leer "Prusia, del Imperio a la decadencia", "La tara de la caza del gamo", "Galeses ¿Prusianos de bien?" y "El simio pedrito:historia de una frustración".

1 comentario:

Un tio cabal dijo...

Esperemos que el 2008 sea el año en el que vuelva la epoca dorada de los monos espaciales.