sábado, 8 de diciembre de 2007

Muerte de un Vaquero

Mi amigo Lenny vivió como se merecia. Mató, bebió, ganó y perdió, pagaba con balas lo que no podía pagar con dinero. ¿Un dandy sureño?, no creo, él era un dandy a secas.
Robaba trenes, bancos, diligencias, se destacó en la guerra de secesión cómo un héroe confederado, pero lo más reseñable era la manía que tenía al agua, inversamente proporcial al cariño que sentía por el Bourbon. Era el tipo más genial de Nebraska.
Ese cabrón vivió como quiso, se jugó el pescuezo y gano siempre. Lastima que su aficón por las mujeres fuera la causa de su muerte. Me pidieron que leyera algo sobre él en este funeral, pero visto que sólo somos cuatro, es decir, el sacerdote y sus acreedores, no me queda más remedio que irme cómo llegué, ¡mandiciéndoles a todos!. Resulta paradójico que el hombre que destrozara tantas familias sólo deje triste en este mundo a un pobre diablo.
Padre Wilson, Señor McReady, Señor Carson, me haré cargo de las deudas de Lenny, pero lo haré a su manera.

...y 5 centavos de plomo sirvieron para pagar las deudas de toda una vida.

2 comentarios:

Un tio cabal dijo...

El viejo Lenny nunca merecio un funeral distinto. Descanse en paz.

Anónimo dijo...

Lenny siempre lo dijo; espero que en mi funeral muera tambien el cura.