martes, 26 de febrero de 2008

La historia de Gianluca Kosowsky (Tomo 1)

El napolitano que introdujo la “pizza calicciosa” en Prusia no fue, como todos creen, Giovanni Rana. Se llamaba Gianluca Kosowsky y, aunque de padre polaco, era un verdadero patriota italiano. Tanto amaba a su patria que marchó al exilio en Prusia al no aceptar el levantamiento de aranceles contra la importación de pizzas barbacoa por parte del gobierno italiano. Esto parecerá al hombre contemporáneo una vulgar pantomima, pero en aquellos siglos tan revueltos la pizza era la pieza clave de la política exterior de un país.

De ese modo, los italianos sólo habían aceptado hasta entonces tres sabores de pizza “la margarita”, la famosa “pizza di ron velero” (también llamada “il bocata di mendigo”) y la “pizza di emme” (cuyo ingrediente secreto aún se desconocía). Este alarde de patriotismo culinario tuvo su cénit en las guerras contra el Gran Ducado de Pollutia, y la producción nacional de pizzas sufrió un retroceso a consecuencia del casi total empleo de la industria pesada en la fabricación de armamento. Entonces Estados Unidos, joven nación pero con el sabor a barbacoa recogido en la Bill of Rigths de 1776, se aprovechó de la escasez y presionó duramente al gobierno de Poncho DaMarco para que levantara los aranceles impuestos sobre su prágmatico, pero a la vez delicioso, sabor a barbacoa.

Presionado, a sus 98 años de edad y con el ala radical del partido tramando un atentado contra su persona, el viejo Poncho DaMarco firmó el pacto con los americanos (pacto que popularmente sería conocido como “la sentenza di Ponccio”). Esto por supuesto levanto una gran polémica a lo largo de todo el país, y muchas personas, como Gianluca Kosowsky, tomaron la vía del exilio, llevándose consigo sus herramientas de cocina y su buen hacer pizzero.

El panorama político en la Prusia que se encontró Kosowsky era desolador, la única variedad de pizza existente era la oficial del gobierno: la odiada “pizza rabiden” (que Voltaire denominaría posteriormente “la vergüenza prusiana” en su libro Pizza et politique exterieur). El resto de sabores y condimentos estaban prohíbidos. Pero no tardó Kosowsky en desafiar al gobierno de Lord Cochón y su malvado ministro Vincent Tarradellas (propietario de la fabrica de pizzas sabor rabiden Casa Tarradellas). Abrió el mítico Restaurante Caliccioso, en referencia a su equipo de fútbol preferido, el Real Betis Balompié, y no tardó en servir pizzas al estilo italiano desde la más oscura clandestinidad.

La fama del simpático napolitano llegó a oídos del malvado Tarradellas, que puso en marcha una serie de medidas proteccionistas (recogidas de forma brillante en el libro de McNamara, Tarradellas: Una, grande y con extra de queso), entre ellas la creación de un organismo censor, el Alto Tribunal de la Pizza. Este auténtico sindicato vertical, formado por representantes del clero, miembros de la poderosa familia Tarradellas y la confederación de artesanos pizzeros, se dedicaría en cuerpo y alma a destruir cualquier vestigio de libre expresión pizzera. Gianluca Kosowsky ya era un prusiano más, amaba a Prusia y pretendía plantar cara a Tarradellas, a su amo Lord Cochón, al Alto Tribunal y sobre todo al Sabor Único. Continuará.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Las Andanzas de Peter McFarradan

(Lo que sigue es un breve texto compuesto por Un Tio Cabal, George Lapita y Arcadio Pantanni durante la época dorada de los ríos de ron y tinto. Lo encontré en los archivos de la Biblioteca de Prusia y me tomé la libertad de publicarlo para que no se perdiera en el olvido)

Un caluroso día de verano Peter McFarradan pensó que se le apetecía una deliciosa granizada. Por aquel entonces solía pulular todas las tardes por los jardines que descansaban frente a la casa del viejo Mathew; bueno, por lo que quedaba de ellos tras el paso de jóvenes que alquilaban gratuitamente la estancia para pasar la tarde entre litronas y porros; los parques no suelen resistir mucho tiempo a las juergas juveniles, que casi siempre degradan dando paso a convertirlos en habitáculo de yonkis y desheredados. Peter McFarradan siempre había sido un purista, todas las tardes gustaba de tomar su café con lo que el solía llamar el delicado toque de tennesse, es decir, dos partes de bourbon por una de café, estas actitudes juveniles le hacían sentir como si un puñado de gorilas se revolvieran y festejaran por sus entrañas.
Pero habia algo que el bueno de Pete no soportaba en su escrupulosa rutina, encontrarse con Ulises Troyan, un autentico bellaco de medio pelo que había servido con él en el mismo regimiento de zapadores reales allá por los tiempos de la gran guerra, Ulises era la persona del mundo que menos quería ver ese inocente 17 de julio. Durante aquel infierno Ulises habría podido fingir camaradería incluso con el mismísimo diablo con tal de sobrevivir; y también a éste se hubiera atrevido a robarle su ración diaria de gachas; lo único que daban de comer a lo largo de semanas al pelotón número doce de la compañía Strangber, nadie hubiera sospechado que la escasez de alimentos se trataba de la hambruna y el egoísmo del suboficial, todos creían que era cosa de las ratas; lo peor fue tras el último bombardeo, en el que el resto de los compañeros perdieron la vida y McFarradan tuvo que aguantar un mes entero perdido en la espesura de la selva junto a ese gañán. "Ulises, que bajisimo caliche", musitó Pete hacia sus adentros al ver como el tullido de Troyan se acercaba hacia él.
Ulises, un gran amante del arte de lo hortera –o la clase cómo el siempre se refería a su peculiar forma de vestir- llevaba puesto ese día un sombrero verde con dos grandes plumas de faisán a los lados.
-"¡Que pasa Pete!, ya no te acuerdas de tu viejo camarada";
-"Señor"- repondió Peter con la educación que le caracterizaba, pensando al mismo tiempo "¡carajo, que poca clase".
La media sonrisa de su antiguo "camarada" despertaba cierta sensación de odio en Peter, mostraba su desprecio en una ironía expresada en su mirada, el intercambio de palabras le trajo viejos y dolorosos recuerdos de los tres meses que pasó hundido en la miseria de un campo de prisioneros, el sargento Troyan logro escapar a las garras de aquellos superhombres, pero no salió ileso, perdió un brazo, y un compañero. La muerte de Seymour Barbarian no le supuso demasiado dolor, eran paisanos, los dos se habían criado en el mismo pueblo, al sur de Conectica; Troyan solo pensaba en como consolar a la desolada y vulnerable mujer de Barbarian.
"Tienes dos dólares para un café" –dijo Ulises-
"Los mismos dos dólares que robaste de la chaqueta del cuerpo frío y muerto de Seymour"
"No me lo eches en cara, soy un patriota"
En el fondo a Troyan jamás le había importado la vida de su compañero, es mas, para él era preferible que hubiera muerto, así tendría una buena excusa para consolar a su mujer y con ello el camino abierto a tirársela que era lo que realmente importaba; también le sirvió como pretexto para ser condecorado y ascendido a teniente para deshonra del resto del cuerpo, fue considerado único superviviente en la operación Gamo.
Troyan le producía un cierto escalofrío a Pete, no sabía cúal era el motivo exacto, era más grande, más fuerte y sabía que Troyan, haciendo honor a su moto "sucia rata cobarde con sombrero de copa" con el cuál le había bautizado el pelotón, le tenía un enorme miedo; Pete ya no quería tomarse una granizada: Ahora sentía frio.
Ulises finalmente dio por perdidos esos dos dólares y prosiguió su camino tras una breve inclinación de sombrero, podría llegar a pensarse que Pete ya se había quedado tranquilo pero nada más lejos, su sangre hervía y su preciado bigote perdió unos cuantos cabellos. Era lo que Pete solía llamar un día de perros.
Se quedó un rato de pié, pensando, la última persona con la que deseaba toparse se acababa de cruzar en su camino compartiendo con él unas tensas palabras; en ese momento y sin saber porque recordó a su ex mujer, la imagen de su cara apareció de repente en su cabeza, tratando de olvidar la dura imagen que se le había presentado supliendo al nefasto encuentro miró al frente y siguió caminando; justo entonces la figura del viejo Mathew apareció frente a él, estaba sentado en un banco, con la cabeza baja y chupando un mondadientes con insistencia; por aquel entonces estaba dejando de fumar.
El viejo Mathew era una sombra de lo que había sido años atrás, ultimamente se contentaba con poder ojear un poco de porno.



Capitulo II
Al despertar de la mañana siguiente a su encuentro Pete había tenido un mal sueño en el que un perrete con la cara de su viejo camarada le perseguía babeando por unos acantilados bajo los que rompían olas de café granizado y bourbon; se levanto de la cama sudoroso, y entonces recordó que era martes y esa noche tocaba partida de poker en la mansión del señor Speef; se reuniría, como llevaba haciendo desde unos meses atrás, rodeado de humo y alrededor de una mesa cubierta de copas, cartas y fichas, y también algo de marijuana, con el viejo Mathew, Mr. Speef, y el ex general Mutombo; a los cuatro veteranos excombatientes ya solo le quedaba como diversión el juego y la apuesta, pero esa noche tendría un toque especial, el ex general llevaría a la mesa a su hermano Balumba, recién llegado del Congo. Para hacernos una imagen mental de Balumba, deberíamos de imaginarnos a un gigantesco gorila con mocasines y traje italianos y un puro cubano entre los dientes; había echo una enorme fortuna con el comercio de diamantes y se intentaba asegurar de que todo el mundo fuera consciente de ello.

martes, 12 de febrero de 2008

Clásicos del teatro Prusiano: Veleria bajo el navocho


Veleria bajo el navocho es una opera del genial Giussepe "il ebrio" DiMarisco. En su origen fue escrita para el tenor Antonnio DaMarco, pero fue convertida en prosa tras su fallecimiento. Los personajes, El Cabildo de Veleria y Emerson Shimigami, buscan sellar un controvertido acuerdo comercial durante el duro invierno prusiano.

Cabildo:
¡Ciudadanos de Veleria!, Dios nos pone a prueba en la hora más aciaga para nuestro pueblo. El mar está sellado por la nieve y no somos capaces de romper el helado cerco ni tan siquiera con la real marina prusiana. Si no exportamos nuestro delicado licor por Europa, más de la mitad de su población morirá de tristeza... ¡Veleria anda bajo el navocho!.

Emerson Shimigami: Conozco a un marino intrépido, llamado Poncho, y aunque es un perro y ni siquiera sabe navegar, ¡pienso que es mejor enviar a un vulgar chucho que a un patricio de Veleria!

Cabildo: sea pues la voluntad de este tipo que ni siquiera conozco.

El resto de capítulos fueron misteriosamente arrancados de la encuadernación original y única que existía. Se cree que fueron destruidos con intencionalidad en un ridículo intento de borrar un vergonzoso episodio de la historia de Veleria. Lo único que sabemos con certeza es que desde entonces el Ron Velero se fabrica en Getafe. Del perro Poncho sólo conocemos lo que cuenta la leyenda...

viernes, 18 de enero de 2008

Prusia on tour 2008

El próximo 26-27 de junio del 2008 se celebrara en la gran explanada anti-quechua de la céntrica ciudad de Lothar situada al sur-este de Prusia el gran acontecimiento del año: PRUSIA ON TOUR 2008. Por ahora solo podemos adelantar algunas de las actuaciones más bizarras que surgirán de la unión de varios artistas de renombre:

-Unplugged de Calamorro con una balalaika.
-Los Poison & Kiko Poison.
-La niña de la puebla vs Bruce Dickinson.
-Joselito acompañado a la Orquesta Nacional El Puño de Prusia.
-Black gold (con su nuevo batería Herr Finley)

Por ahora no podemos confirman mas grupos, Manténgase al loro molón!

jueves, 17 de enero de 2008

Grandes Héroes prusianos: Hoy, Herr Finlay



Cada nación tiene sus grandes héroes, hombres y mujeres dignos de monumentos y cantos, aquellos sobre los que los abuelos relatan leyendas que atentos escuchan sus nietos, aquellos cuya grandeza y nobleza les hicieron merecedores del respeto y la admiración de sus enemigos; El Rey Arturo, Luke Skywalker, El Cid, Hitler, Juana de Arco o A.C Slater son solo un pequeño ejemplo ilustrativo.

Nuestra nación, cuna de grandes leyendas, guarda con especial orgullo el nombre de su más brillante héroe: Herr Finlay.

Nacido en 1898 en “Das kleine Irland” (La pequeña Irlanda), la más importante colonia irlandesa de Prusia, sufrió desde pequeño el rechazo de la sociedad nativa que ridiculizaba una religión que no entendía: Según el credo de Finlay y los suyos, el verdadero nombre de Jesús había sido Trebor, el cual procedía de la estirpe de los McAlee y había muerto de en el Condado de Wicklow devorado por cabras, la más cruel pena que se imponía a los criminales en dicho lugar.

Tras una caliente adolescencia como granjero de monos, animal que ocupaba por aquel entonces el sitio de la moderna oveja, decidió escuchar la llamada del ejercito prusiano que reclutaba efectivos contra la inminente ofensiva boliviano. De ese modo, arriesgo su vida para defender una tierra que, si bien, nunca le había aceptado, amaba con todo su corazón.

Destinado en la División Antiarea, Herr Finlay sufrió en sus propias carnes durante tres duras semanas los bombardeos de los potentes cazas Bolivianos contra la que nada podían hacer las baterías prusianas. Fue una noche, en la Taberna Jarten & Pretzle, donde, mientras saboreaba la ración diaria de Velero que le asignaba el ejercito comenzó a reflexionar sobre el rechazo que debía soportar día tras día por el hecho de ser diferente. Precisamente esta idea, se convirtió en el germen de su plan, plan que le permitió a Prusia destrozar las fuerzas areas bolivianas. Los enanos prusianos, que al igual que el, sufrían el rechazo y la marginación de toda la sociedad, serían los artífices de la victoria: La munición de las baterías antiareas sería sustituida por enanos atados con misil y un ala delta, que de ese modo, podrían rectificar su trayectoria en pleno vuelo e impactar fácilmente en el objetivo: Morirían, pero su hazaña les haría inmortales.

Aunque horas antes de iniciar el ataque, un alto mando, movido probablemente por su falta de confianza en los enanos, propuso sustituirlos por monos adiestrados,más abundantes y baratos , Herr Finlay, como un auténtico héroe, se opuso a que la más brillante página de la historia de la gente pequeña fuera sustituida por los garabatos de sucios chimpancés.


Dios y la Patria lo tengan en su gloria

El Reverso Tenebroso de Prusia


Hoy en día las personas cuando piensan en Prusia sólo se imaginan un lugar repleto de alegrías, donde todos los días son sábados, y las bodegas están repletas de grandes barriles de como mínimo un buen ron velero 25 años. Lo que no saben es que en una época remota, este entrañable paraíso estuvo dominado por los Sith.

Los Sith encontraron en Prusia el sitio idóneo para hacer lo que mas les gusta: salir los sábados, no estudiar, mandar a paseo las enseñanzas de Samuel L. Jackson, pulular en paños menores después de un duro duelo a navocho láser... en fin, la buena vida.

El momento álgido de este periodo es cuando el mismísimo emperador, con su fiel compañero de aventuras Darh Vader, fueron a la célebre competición de mus (al estilo de Prusia) que se organiza justo después de la semana del psicotrópico. A esta semana solo sobreviven las personas mas puristas, y justo al terminar se organiza un "tablao flamenco" para festejar por su supervivencia.

Por ahora se sabe poco más sobre las costumbres tribales de estos individuos, ya que tras la desaparición de la tercera estrella de la muerte por parte de Jesucristo, esta gran nación fue perdiendo poco a poco importancia y los sith fueron cediendo el poder. Aún así, hoy día todavía se sospecha de algunos altos mandos por tenencia ilícita de sables láser, por lo que la herencia sigue viva...

miércoles, 16 de enero de 2008

Grandes enemigos de Prusia. Hoy: Bolivia


Ilustrémonos hoy con este extracto del libro de Tom McNamara “Prusia sin tapujos” (publicado en España por Panini), una de sus obras menores aunque no por ello menos recomendable:

“Entre los grandes enemigos con los que contó Prusia durante su excitante y longeva historia, uno de ellos destaca por su valentía frente a lo que era de forma obvia el Mayor Imperio de Todos los Tiempos. Esta fuerza opositora, como muchos sabrán, era Bolivia. Antes de ser cuna de rostros tristes, instrumentos de viento de bajo copete y discusiones en el seno de la FIFA sobre a que altura máxima deben jugarse los partidos; Bolivia fue llamada “el titán de Los Andes” por su poderío tecnológico y militar. Los bolivianos ya disfrutaban de los placeres de Internet por aquel tiempo (siendo Kazaa Lite el cliente P2P estrella), y el GPS campaba a sus anchas por las carreteras de Sucre, llamada así en honor al famoso jugador croata.

El punto clave a nivel militar de la nación eran sus aviones de combate, con la famosa “Armada Quechua”, una potente flota de mas de 300 cazas F-35 que haría las delicias del pueblo boliviano en las campañas por la conquista de Norteamérica y Nueva Zelanda, campañas que, como se explica en mi primer libro “La historia en tomo y medio” fueron coser y cantar. El por aquel entonces virrey de La Paz, Tomaloc Nunchaccu se planteó, después de la ocupación completa del territorio kiwi, atacar a la potencia por excelencia y motivo de esta obra que tienes entre manos, la gran Prusia.

Las crónicas de la época hablan: El pueblo prusiano se echo en pleno a la calle, a celebrar el ataque inminente de una flota que, aunque derrotada de antemano, suponía un cierto reto para los prusianos. El gentío se apoderó de Kopetenplatz, la sidra barata mojaba las calles, jolgorio general, abundantes opiáceos. Precisamente de ese momento histórico proviene uno de los clásicos dichos populares del país: “Si llegan los bolivianos, vente a la plaza, surmano”.

Fue un informador en Viena, nombre en codigo Thor, el que dio las noticias de la aproximación de los cazas bolivianos a la frontera con Austria. Los Prusianos cargaron sus antiaéreos y se prepararon para la masacre.

Según los historiadores de la época, mas de 200 aviones tuvieron que caer antes de que el general general Tomaloc diera la orden de retirada. La division antiaérea había hecho estragos con dos tercios de su flota.

Curiosamente, el acero de estos cazas que quedaron en suelo Prusiano sería usado mas adelante para la construcción del mayor Parque acuático de Europa, "Wasser Sherrich", que haría las delicias de los infantes de la época, adictos a sus famosas pistas blandas. Fotografías de la aquel tiempo muestran como el buen humor y la ironía prusiana les llevo a usar como emblema del parque la propia bandera boliviana.

Pero, ¿qué ocurrió con los cien aviones restantes? Lejos de amilanarse por la derrota, se dirigieron a Nápoles (Italia era aliado de Bolivia por aquel entonces) para el necesario repostaje; y pusieron rumbo a los paises nórdicos, donde continuaron su sangrienta campaña de conquista hasta caer a manos de Finlandia en lo que se denominó popularmente como "La extraña batalla"

Pero eso ya es otra historia..."

viernes, 11 de enero de 2008

Historias de un soldado prusiano (segunda entrega)

... pero los tiempos de las trifulcas habían terminado, Struchem, que indudablemente había sido férreo defensor del patriotismo Prusiano Sureño, se vió obligado a inmiscuirse en una gerra que en el fondo ni le iva ni le venía.Ahora deambulaba solo por una carretera de tierra que en aquel momento se había convertido en lugar de paso para tanques y escuadrones. Tras varias horas d caminata sus ojos se iluminaron al ver que sus plegarias habían sido escuchadas, en ese momento creyó que Dios existía; pero luego se acordo de la época en la que jesuscristo estuvo trapicheando en su país y esa idea se la quitó de la cabeza; a pocos metro un cartel luminoso mostraba las letras que provocaron el jolgorio en el alma pícara del soldado: CLUB.
Los parroquianos de aquella sala en aquel momento eran de lo mas dispar; allí estaban entre otros, para sorpresa de Struchem, el obispo gangoso que la noche anterior bendijo a su compañía, antes de su deserción; El conde Hungsteienlreichenaft, un respetado aristócrata obsesionado con el sado que casualmente fué quien asesino a Westrun, compañero de de aventuras del soldado; Lichonhorft, general de artillería que gastaba un bigote alargado que le llegaba hasta los hombros, y un perro con monóculo que curiosamente Struchem recordaba haber visto actuar en una obra de teatro clásico sobre unos galeses en el caribe. Jugaban a las cartas, fumaban puros, bebían en el mejor ron, que les traía una señorita vestida al gusto del obispo; de niñera con sombrero de copa y máscara de cuero, y apostaban fuerte.
Struchem se les acercó decidido.
- ¿puedo unirme a la timba?
- mge sgfuena tbu cgara - respondió el obispo con extrañeza - ¿Tbu hasb lgunchadbdo en la combagnia gutro bel ofgtabo gbatallón?
Struchem contuvo la risa.- ¡carajo! ¿puedo jugar o no?
- Wooof - dijo el perro con decisión.
pero la cara de sorpresa de Struchem dio a entender que no entendía su idioma.
- Dice que el es la banca - contestó la voz ronca del conde Hungsteienlreichenaft - que cuanto pides en fichas.

jueves, 10 de enero de 2008

Historia prusiana moderna: Tiempos oscuros


No por ser magna, Prusia es inmune, pues hasta el más refinado oro puede perder su brillo cuando un sucio chimpancé lo introduce en su ojete. Así, al igual que el ano de ese mono, el antisemitismo nazi es el más oscuro agujero de la historia prusiana. Pero, ¿Cómo consiguió Hitler hacer crecer un odio tan exacerbado en los corazones prusianos siendo, como son éstos, tan puros y virtuosos? No vamos a hablar aquí de los manidos motivos que siempren utilizan los historiadores, sino de uno que, no por menos conocido, resultó ser menos determinante.

Ocurrió que en el año 1875, Jesucristo, en su tercer advenimiento vino a parar con su fiel discipulo, el ingles Lord Peter (pronunciesé Pita) a tierras prusianas para divulgar la palabra de su Padre. Como todavía no había alcanzado la treintena, fecha para la que preveía que tenía que volver a ser crucificado, era todopoderoso y además, gracias a las virtudes de la ya inventada imprenta y a la experiencia que daban dos advenimientos previos, la labor evangelizadora iba sobre ruedas, decidió probar suerte como monarca prusiano.

Durante su corto reinado, tan solo duro ocho meses, Prusia alcanzo cotas de desarrollo y caliche nunca vistos en su historia, convirtiendose en el más importante y moderno de los estados europeos. Así, Lord Piter como primer ministro, llevo a cabo importantes reformas en todos los ambito sociales y firmó un importante convenio con el Duque del Milanesado, Giussepe La Verga, por el cual Milán se comprometía a compatibilizar la avanzada tecnología de sus gomas nata con las minas de los lapices Staedler. Por su parte, Jesucristo, consiguió disparar en todo Europa las ventas de Ron Velero y pretzels , los más elementales alimentos prusianos, gracias a la firme promesa de que serían estos los alimentos que consumiría en su última cena.

La pronta abdicación de Jesucristo vino motivada por la actitud de la banca prusiana, de la que nunca pudo obtener la financiación que necesitaba, bloqueandose de este modo todo su programa de reformas (incluyendo un proyecto, Operación San Pedro, en el que el ganador obtendría el honor de convertirse en su discipulo). La banca, dominada por las familas prusianas judias, demostrando una impecable coherencia, nunca se reunió con el nuevo monarca, alegando que les era imposible entablar una cita con alguien del que tenían la certeza absoluta de que no existía.

Tras varios intentos fallidos de Jesucristo por acercar las posturas y dos muertes con sus respectivas resurreciones de Lord Piter (se dio con la cabeza en la bañera y recibió una colleja de Jesús); la dupla sagrada abandonó nuestra tierra y encamino sus pasos hacia España, donde vivieron eróticas y emocionantes aventuras, pero eso ya es otra historia.

sábado, 5 de enero de 2008

Historias de un soldado prusiano...

El obispo de Masachuset les dió la bendición antes de saltar a la batalla. Todos los componentes del regimiento aguantaban la risa mientra aquel gangoso hablaba en latín gesticulando cruces con las manos hacia las filas de hombres firmes con fusiles. Atrás del todo, en las últimas columnas de combatientes, un pequeño grupo de insolentes se pasaban la botella de Velero. Struchem no podia aguantar el morazo.
media hora mas tarde se quedaría durmiendo la mona en trincheras mientras el resto disparaban al bando enemigo. Eso fué antes de que callera prisionero, despues de aqullo, juró (aunque luego no cumplió) que jamás volveria a probar el ron.
Al despertar de la soba estaba solo entre cadáveres y heridos de bala. Uno de sus compañeros, que quedó rezagado al borde de la muerte le suplció que le alludara. Pero a Stuchem le caía mal, así que le dejó allí agonizando después de robarle las botas y la munición.
Tenía algo de resaca y estaba harto de esa guerra. No le apetecía luchar, solo quería llenar su garganta con alcohol e irse a putas; la única lucha que de verdad le gustaba eran las trifulcas tabernarias que se montaban en Prusia en los viejos tiempos. Ahora solo les quedaba mucho tiroteo y poco combate cuerpo a cuerpo, y estaba cansado de eso. Asi que decidió desertar, "se acabó el no usar las manos en combate", se dijo; acto seguidó echó a andar en la dirección que sus pasos resacosos guiaban.

El tiempo de las trifulcas:
Hubo un tiempo en el que prusia estaba plagada de truhanes y malechores. La época en que la picaresca reinaba en las ciudades fué la misma en la que las disputas entre Prusia Norte y Prusia Sur estaban en su punto álgido. Por aquel entonces Struchem viajaba de un lado para otro saqueando lo que encontraba con Westrum, su compañero de correrías. Era el tiempo en que la cotización del Velero subió y los precios se dispararon, la peor parte de ese momento historico. Fue entonces cuando su valor superó al del oro; afortunado era quel que poseía una gota del delicioso y delicado licor.
(CONTINUARA)

martes, 1 de enero de 2008

Decisiones...

Sí, esas mismas que te hacen seguir un camino u otro, esas que te ponen en un dilema, una encrucijada la cual tú sólo puedes solucionar...Hay gente que te aconseja, que te advierte pero como he mencionado solamente tú puedes elegir.
Una vez elegida simplemente no te lo cuestiones, nada de: pudo haber sido... o dejó de ser...unicamente queda aquello por lo que obstaste.
¿Fue para bien o no?Sólo el tiempo lo dirá...

domingo, 30 de diciembre de 2007

El año que empezó en lunes

El año 2007 se marcha, como Montel Vontavious Porter cuando ve que su título está en peligro. Nos deja un buen sabor de boca y muchas imágenes en el recuerdo. Nació Madre Prusia, la infanta Sofía, el perrito Poncho y la afición por la moderna WWE.
Los sabores clásicos nos siguieron acompañando. El ron velero, la bebida que siempre estuvo en los buenos y los malos momentos, Un tio cabal acertó al definir su sabor "vigoroso como el bello boxeador cubano que lucha, fuma y ama, y dulce como las nalgas de un delicado efebo". DaMarco alimentó a las masas, algo sólo equiparable a Jesús cuando multiplicó los panes y los peces, o a Lenin cuando dio de comer al hambriento pueblo de Rusia gracias a su "pan para el pueblo". Lucky Strike cambió su envase, ganando a millones de fumadores que chupabamos de la teta del tabaco barato.
Volvió la Khandoneta a Sevilla, al igual que volvió Etrusco a enamorarse pero sin volver a España, un país que vió convertise a Triana en residencia del caliche, la palabra más usada por segundo año consecutivo. Una palabra que se ha ganado un lugar en el Hall de la fama junto a Chueco, Lomo Embuchao, Exkiso o Coquita en los pegas.
Desaparecieron Puerta, Benoit, Umbral o el exquisito Juan Antonio Cebrián, aunque también estuvo a punto de hacerlo servidor debido a cierto pastel de marihuana de cuyos efectos no quiero acordarme.
Dice la UNESCO, tan conectada con el hombre de a pie, que 2007 fue el año de la lengua rusa y de la heliografía, manda cojones enterarse a falta de 1 día para el 2008. Pero yo prefiero decir que fue el año de Batista.
Una sugerencia, despindánse de 2007 comiendo langostinos con limón... ¡por dios! con limón.

George Lapitta les desea un Feliz Año Nuevo

lunes, 24 de diciembre de 2007

La historia de cómo Prusia rechazó competir en la carrera espacial


La NASA se hacía poco a poco con el dominio espacial, sueño del hombre, talón de aquiles de todo gobierno que desease alcanzar el siglo XXI con dignidad.
Los Rusos se dieron cuenta y en plena guerra fría enviaron a la simpática perrita Laika para que falleciera en el espacio, ¡Un gran lugar para morir!.
Prusia, y sobre todo el lord Canciller, miraban con absoluto asombro las noticias que llegaban desde ambos bloques. "No nos alinearemos, no nos alienaremos, Prusia no tiene dueño", eso decían en las calles las muchedumbres que, hartas de pagar tributo a Moscú (*ver Fundación), decidieron emprender su particular carrera espacial, pero al puro estilo betis (*ver Paco Chaparro: Resistiré).
Para ello se creó la BRASA (cuyas siglas no tuvieron nunca significado), y un comité de sabios, formado por supuesto de Rabinos y Teologos (la gente más sabia de Prusia), decidieron mandar un Simio al espacio, llegaba la época dorada de los monos espaciales.
Se consultó a la flor y la nata de la sociedad: Herr Leather, varios Condes, el obispo de Canterbury, al portavoz de los galeses de la colonia de Chubut y por supuesto al señor Massacotte (en la cárcel por matar a su mujer). Se llegaron a estas conclusiones:
  • Enviar un mono al espacio es una tontería, y resulta más útil en el circo o divirtiendonos;
  • Los galeses consideran una afrenta que se les consulte;
  • Herr Leather no sabe/no contesta;
  • Los fondos gastados en la BRASA bien se pueden invertir en la popular caza del gamo;
Era evidente que Prusia carecía de espíritu emprededor, las muestras recogidas en cada uno de los segmentos de la sociedad fueron muy negativas para la BRASA. Algunos historiadores "aprovechados", dijeron que "la sociedad prusiana es emientemente inteligente, si lo pueden hacer los rusos o los americanos, que se gasten ellos el dinero, ya que el beneficio de la exploración espacial repercutirá de igual modo a toda la humanidad". Pero nadie se acordó del pobre simio, aunque si de la BRASA, y desde entonces ese acrónimo, cuyas letras fueron escogidas aleatoreamente, significa en Prusia algo parecido a lo que antes entendíamos por Murga.

Para ahondar más en el tema se recomienda leer "Prusia, del Imperio a la decadencia", "La tara de la caza del gamo", "Galeses ¿Prusianos de bien?" y "El simio pedrito:historia de una frustración".

jueves, 13 de diciembre de 2007

Misma acción, dispar final

En una de esas largas noches de Diciembre, cuando el esplendor de la luna solo se ve superado por el radiante brillo de Venus (el cual no viene de sí mismo sino es simplemente un mero reflejo) conversaban alrededor de una ostentosa mesa de esquisito pino sueco, 3 tipos de dudosa reputación,
Lord Dongildo exponía sus brillantes ideas defendidas en su no presentada tesis doctoral mientras el Excelentisimo representante de los Capitalinos, bebía delicioso licor de caña de azucar escondido de malas radiaciones en pseudobarrica de madera en las bodegas de Getafe.
Junto a esto, humo mucho humo, segun los expertos grandiosa maría, el cual no dejaba distinguir si lo que se visualizaba en la llamada "caja tonta" era una cadena o si simplemente estaba apagada
. Yo, trataba de dilucidar las posibilidades de victoria cara al desafio que se me planteaba ante mi.
En ello se suscito un extraño debate acerca de como una misma accion, en este caso la masturbacion (la cual venia al hilo de los anuncios del jess extender) podía tener distintos finales, como ya dijo el bueno de Isaac Newton:"Toda acción, tiene una reacción", ya que si pongamosle un tipo A se acerca a una tipa B y le dice: !tss tss rubia me la voy a cascar con tu foto!, esta posiblemente le cruce la cara sin pensanselo dos veces. Por contra, si una tipa A le dice a un tipo B: oye wapo me voy a tocar pensando en ti! posiblemente y como dijo dongildo, éste contestaria algo asi como: ¿Te ayudo?
¿Realmente nos encontramos en el siglo XXI?

lunes, 10 de diciembre de 2007

Cultura prusiana: Expresiones típicas


Suecia se mostraba como un rival mucho más aguerrido y despiadado de lo que habían podido pronosticar nuestros más eruditos estrategas; la guerra por el dominio de los fértiles territorios de la Pomerania se prolongaba cruelmente, los días parecían durar más de 25 horas y el fetido olor de la muerte intoxicaba el alma y cuerpo de nuestras guerreras. Mientras, en la Madre Prusia, los hombres revivían el recuerdo de sus amantes sacando brillo a sus cascos militares o tocando tristes solos de zambomba.

En aquellos tiempos, tanto hombres como mujeres, en estricto reparto de campañas, conformaban las huestes del noble ejercito prusiano. Dicho dato, no esta demasiado recogido en los libros de historia del resto de los territorios europeos debido a la ardua tarea que suponía para las tropas enemigas encontrar diferencias entre los sexos prusianos.

Así, al ser esta campaña cosa de mujeres, los varones se veían obligados a buscar soluciones que les ayudaran a mitigar la ausencia de éstas y, a tenor de los textos prusianos de la epoca, sus prácticas tenían un claro carácter festivo y liberal. De este modo, la zoofilia era concebida como "la máxima expresión de amistad entre un hombre y un animal" (extracto del "Libro de Lothar para el amante solitario"). Solo después de esta larga aunque necesaria leccion de historia podemos por fin referirnos al tema principal de esta entrada: El origen de la expresión "Qué te folle un pez".

Corría el año 1710, continuaba el conflicto sueco-prusiano. El Duque de Silesía se hallaba reunido con el Conde de Brandeburgo en el Real Palacio de Württemberg. El primero se lamentaba frente al segundo de lo poco satisfactorías y repetitivas que eran sus prácticas sexuales en ausencia de su amada Inga.

-Te propongo que hagas algo nuevo -sugerió el Conde de Brandeburgo- algo muy francés. Ante el silencio y los ojos expectantes del Duque de Silesia prosiguió el Conde:
-Un pez querido amigo, un resbaladizo, largo y humedo escualo.

Terminada la cita, el Duque de Silesia llamo a su guardia personal y les apremió para que en el menor tiempo posible le trajeran la más esplendida anguila del reino, petición que vio satisfecha a los pocos días. Cuenta la historia que, hallandose en tan impudicos menesteres, la anguila se le escurrio de entre las manos, tal vez por un exceso de efusividad, introduciendose velozmente por los intestinos de un horrorizado Conde que, pocas horas después, perdió la vida; vida que hubiera conservado si con un pez, no hubiera follado

sábado, 8 de diciembre de 2007

Muerte de un Vaquero

Mi amigo Lenny vivió como se merecia. Mató, bebió, ganó y perdió, pagaba con balas lo que no podía pagar con dinero. ¿Un dandy sureño?, no creo, él era un dandy a secas.
Robaba trenes, bancos, diligencias, se destacó en la guerra de secesión cómo un héroe confederado, pero lo más reseñable era la manía que tenía al agua, inversamente proporcial al cariño que sentía por el Bourbon. Era el tipo más genial de Nebraska.
Ese cabrón vivió como quiso, se jugó el pescuezo y gano siempre. Lastima que su aficón por las mujeres fuera la causa de su muerte. Me pidieron que leyera algo sobre él en este funeral, pero visto que sólo somos cuatro, es decir, el sacerdote y sus acreedores, no me queda más remedio que irme cómo llegué, ¡mandiciéndoles a todos!. Resulta paradójico que el hombre que destrozara tantas familias sólo deje triste en este mundo a un pobre diablo.
Padre Wilson, Señor McReady, Señor Carson, me haré cargo de las deudas de Lenny, pero lo haré a su manera.

...y 5 centavos de plomo sirvieron para pagar las deudas de toda una vida.

viernes, 7 de diciembre de 2007

A medias...

Llegó la nieve al río, y el río llegó tarde a su cita con el mar. Yurena miraba por la ventana de su casa, esperando cartas de un jóven capitán. De repente vió al cartero paseando por el distrito. Sus ojos se bañaron en lagrimas, que posteriormente por las prisas, llenaron de escarcha sus mejillas al abandonar el calor del hogar.
El ejército rojo, sable que Stalin blandía a diestro y siniestro por el mítico este de Europa, recibía en ese momento metralla y fuego a las puertas de Berlín. Fue entonces cuando un jóven capitán abandonó su cuerpo, ajado y cosido por las balas, en una anónima trinchera, tiñendo de rojo la albina nieve...

En ese momento el escritor se dió cuenta de que continuar un drama ambientado a mediados del siglo XX no se parecía en nada a las historias de rabinos y obispos con transfondo cominco-moral a las que estaba acostumbrado, además le parecía un poco cursi. Encendióse un pitillo y mientras pensaba en continuar el relato o publicarlo, se dió cuenta que se trataba de Madre Prusia, un púlpito desde donde se predicaba el purismo por encima de la lógica. Finalmente pulsó el botón sin ponerle un punto final a la historia

jueves, 6 de diciembre de 2007

El Rabino y el Obispo de Canterbury

Cierto día el Rabino Josuéh se preguntaba sobre cuál era el imperio que mayor gloria había dado a la raza humana. El obispo de Canterbury, que pasaba por allí y era famoso por sus poderes telepáticos, respondió al rabino con la normalidad de una persona que puede leer la mente de sus congéneres: "la inglesa sin duda", dijo para sorpresa del buen judío.
Como Josuéh aún andaba con la boca abierta, el obispo continuó: "los ingleses hemos descubierto el mayor arma bélica de la historia, el miedo a la muerte".
El Rabino perplejo ante la lógica aplastante de el obeso anglicano, decidió mover ficha en favor de la religión a la que servía: "desde los púlpitos predicais el mensaje contrario monseñor, ¿no es esto una mala interpretación por tanto de la biblia a la que vos llamais despectivamente el antiguo testamento?".
"Evidentemente siempre que el enemigo sea un infiel rabí, alguien que no comulga con los dictados de Dios", dijo mientras orinaba en plena calle.
Sacudióse la pita el orondo ministro, cuando llegó Jesús de Nazaret, en su tercera venida, y encontrandole con la herramienta en la mano dijo secamente: "¿Hacia dónde se va a Galilea?".
En ese momento el rabino y el obispo de Canterbury se sintieron ultrajados, pues el propio Cristo pasaba de largo ante dos personas que se dedicaban a estudiar su vida, y al fin descubrieron que sus testamentos eran simples novelas, llenas de guerra y fantasía. Fue el golpe más duro de sus vidas.

Cristo III siguió su camino a Galilea, años más tarde sería crucificado de nuevo (esta vez con erótico resultado), tuvo sus quince minutos de fama, no fue como antaño;
A día de hoy el obispo de Canterbury regenta uno de los mayores burdeles del Soho londinense, sigue pensando que los ingleses son la ostia, a veces se le ha visto armando jaleo con nocturnidad y alevosia, vistiendo además sus antiguos hábitos.
Josuéh abandonó el judaismo y acabó sus días en una sórdida taberna de Estambul, según testigos sus últimas palabras fueron "sólo cuando uno vive se le tiene miedo a la muerte".

paranoia interminada de dos sonados

-¡Legionarios!; ¡prestos los pilums! - gritó el decurión mientras los bárbaros se acercaban a la escuadra romana. Arcadium y Lapittum deseaban con todas sus ganas repartir un poco de gresca a esos sucios galos que se resistían a someterse al imperio. Pero la batalla no comenzaba bien, la noche anterior habían excedido con las razzias, el saqueo, las violaciones, el vino y el asesinato gratuito y ahora la resaca pasaba factura ante las hachas de los bárbaros.
Allí estaban, los hijos de Marte, ciudadanos romanos, ¡gloria del imperio!, carnaza de centurión. ¡Orgullosos Legionarios!. Cinco años llevaban ya formando parte de las filas y numerosas heridas habían curtido sus pieles a lo largo de la campaña en las galias. Sus aventuras como soldados comenzaron cuando fueron condenados a muerte por el senado. La legión les savó de su cruel destino, algo de vino, sal, y algunas prostitutas era su recompensa.
Las flechas galas calleron imprevisiblemente sobre el escuadron y todos murieron. Aqui terminan las aventuras de dos valerosos soldados...

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Navidades en Prusia


La magna nación de Prusia puede presumir de tener uno de los folclores más ricos, enraizados y celebrados de occidente; sus bailes, musica o gastronomía forman una pleyade de un brillo hermosamente cegador. En esta entrada, y con motivo de las fechas en las que nos encontramos, se explicarán las peculiaridades de la tradición más amada por los más pequeños prusianos: La llegada de Herr Leather (Señor Cuero).

Herr Leather, al igual que los Reyes Magos en España, es el encargado de traer regalos a todos los niños prusianos que se han portado bien a lo largo del año en la "Schwarze Ledernacht" (Noche del cuero negro). Se le representa como un tipo de unos cuarenta años, delgado, con un poblado bigote que ciñe una estrecha fusta. Su atuendo típico consta de botas militares altas y unos estrechos pantalones que dejan al descubierto su nalgario; ceñida camiseta y gorra con tachuelas, todo ello en estricto cuero negro, completan su vestuario. Los infantes entonan un tierno villancico prusiano con la esperanza de que Herr Leather sea especialmente dulce con ellos la noche en la que los visita que dice así "Herr Leather macht Schmerz zu den Kindern von Prusia, aber wir lieben ihren Schmerz. Kommen Sie hier Herr Leather¡" (Herr Leather hace daño a los niños de Prusia, per nosotros amamos el dolor. ¡Ven Herr Leather!)
Así, se dice que este entrañable personaje, propina magicos azotes y mordiscos en los pezones a los niños prusianos menores de 8 años, pues su ternura natural provoca que le asusten los de mayor edad, que mediante divino hechizo, les concederán suerte a lo largo de todo el año, año que será más propicio mientras más sangre provoque Herr Leather.
En Prusia tambien amamos la Navidad